El templo gastronómico de São Paulo, bajo los vitrales de 1933. Vas por una sola cosa y salís rendido: el legendario sándwich de mortadela —una montaña de fiambre entre dos panes— y el pastel de bacalao crocante. Entre medio, frutas exóticas que nunca viste, quesos, especias y el bullicio de un mercado que lleva casi un siglo alimentando a la ciudad.
Inicia sesión para dejar una reseña
Iniciar sesión