Veintiún islas volcánicas perdidas a 350 km de la costa, donde el Atlántico se vuelve de todos los azules. La Baía do Sancho fue elegida varias veces la mejor playa del mundo, y se baja a ella por una escalera entre acantilados. Delfines girando, tortugas, buceo de ensueño y acceso limitado para protegerla. Patrimonio Mundial y paraíso de verdad.
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