Calles empinadas de adoquín, fachadas coloniales e iglesias barrocas doradas trepando los cerros de Minas: Ouro Preto es una cápsula del Brasil del oro del siglo XVIII. Guarda más de 20 templos y las obras maestras de Aleijadinho, el genio que esculpió sin manos. Su Semana Santa, con alfombras de flores en las calles, es la más famosa del país. Patrimonio Mundial entero.
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