Un mundo perdido en el interior de Bahía: mesetas planas, cañones, cuevas de agua azul y cascadas de vértigo. La Cachoeira da Fumaça cae 340 metros — tan alta que el viento deshace el agua en bruma antes de tocar el suelo. Acá se camina días entre paisajes prehistóricos, se nada en pozas turquesas y se duerme bajo un cielo sin una sola luz. Trekking en estado puro.
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