Un peñón de granito de 396 metros clavado en la bahía de Guanabara. Subís en dos teleféricos que funcionan desde 1912 y, arriba, Río se despliega entero: Copacabana, el Cristo, los morros y el mar abriéndose hasta el horizonte. Andá al atardecer: la ciudad se prende de luces justo cuando el cielo se vuelve naranja. La postal definitiva de Río.
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