Un pueblo dentro del cráter de un volcán dormido, a 600 metros de altura y a solo dos horas de la capital. El Valle de Antón es fin de semana perfecto: aguas termales, el mercado de artesanías de los domingos, las cascadas del Chorro El Macho y senderos donde todavía vive la rarísima rana dorada. Aire fresco de montaña y naturaleza a la mano, sin alejarte demasiado.
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